Roma. Naturaleza e Ideal. Paisajes 1600-1650 o el descubrimiento del paisaje.

Roma. Naturaleza e Ideal. Paisajes 1600-1650.
Exposición en el Museo del Prado. 03.08-23.09.2011.

Desearía convertir esta exposición sobre el Paisaje en un homenaje al Archiduque Luis Salvador, que en el s.XIX descubrió para la humanidad el paisaje de la isla de Mallorca.

Tiziano empleó por primera vez en el s.XVI la palabra «paisaje» dirigiendose a Felipe II”, (2,25) anota con acierto la revista Descubrir el Arte en su comentario sobre la exposición de referencia. Y me parece muy acertada la anotación porque solemos creer que las cosas que apreciamos hoy lo han sido siempre. Y que la belleza del paisaje ha sido apreciada siempre. Pero no es así.

El paisaje, esa percepción del conjunto de colores y matices que se aleja hacia la línea del horizonte no ha existido siempre (5).

Un ejemplo práctico muy reciente : Foto realizada por alguien que ha oído hablar de la belleza del paisaje.

O por alguien que aprecia la belleza del paisaje.

Ahora mismo tenemos delante de los ojos cosas a las que no damos la menor importancia, ni tienen, por supuesto, nombre alguno, porque para nosotros no existen. Sin embargo esas mismas cosas – inexistentes para nosotros, insisto, que tenemos delante de los ojos pero no las vemos – pueden ser la clave de la explicación de la realidad en los siglos venideros. Y no sólo llegaran algunas a tener un nombre, sino quizás un nombre importante, fundamental.

Me gusta imaginarme, por ejemplo, que al final será la música, la que proporcione una explicación completa, más acorde con la realidad de las cosas y desplace a la física y a la filosofía en la explicación del ser humano y del universo. Pero quien dice la música, podría decir las leyes de la estadística – lo que existe sólo es lo que es estadísticamente significativo para nuestra CPU – o del color.

Así fue que el paisaje, la belleza del paisaje no tuvo ningun valor ni niguna consideración para nuestros antepasados hasta posiblemente el Renacimiento italiano del s.XIV. Bueno, para la mayoría, pongamos algunos cientos de años después pues ya sabemos como se propagan las novedades en la Edad Media.

¿Que quiere decir esto? Pues que en los escritos, en las pinturas, el paisaje nunca fue descrito, ni comentado, ni obviamente nombrado porque sencillamente esa palabra no existía en el vocabulario, ni su concepto en las mentes de nuestros antepasados. Sin ir más lejos podemos repasar la historia del paisaje en el ordenamiento jurídico urbanístico e inmobiliario y comprobar la historia de la importancia del paisaje para la sociedad en las diferentes épocas.

Cuando leemos cómo Leonardo da Vinci describe la manera, el detalle en que debe pintarse un paisaje en su Tratado de pintura lo consideramos una obviedad. Nosotros ya lo vemos así. Pero sus coetáneos no lo veían. Por eso en su tiempo fue objeto de descripción en su Tratado. Como los ensayos del florentino para volar, un auténtico descubrimiento.

Para la gran parte de la población el paisaje seguía siendo algo inexistente. Tiziano, ya lo hemos visto, se lo descubrió a Felipe II, rey de España en el sXVII. Deberían pasar muchos años hasta que el paisaje constituyera un valor y algo apreciable para la gran parte de los ciudadanos. Y también para que Upton Sinclair pudiera decir “ la tierra para el que la trabaja y el paisaje para quien lo sepa apreciar” (nota 4). EL PAIS también lo aprecia así (ver artículo Roma siglo XVII : ha nacido el paisaje ).

Sin embargo, un personaje de gran importancia para el tema que nos ocupa nació Florencia, la ciudad del Renacimiento, en el s.XVIII. Se trata del Archiduque Luis Salvador de Habsburgo-Lorena y Borbón que nació en el ahora visitadísimo Palazio Pitti de la no menos visitada ciudad de Florencia, el 4 de agosto de 1847.

Un 27 de abril de 1859 salió precipitadamente del palacio. Destronada su familia por Garibaldi y acosados por una multitud que a pesar de ser las cuatro de la madrugada increpaban a los asustados regios que huían en tres carrozas escoltadas por un pelotón de dragones. Ese fue el inicio del viaje de un Ulises que nunca pudo volver a encontrar su Troya, porque sencillamente dejó de existir, destruida como la auténtica, pero que le llevó hasta las costas de la isla de Mallorca. A descubrir la belleza en “esa hermosa naturaleza, casi africana “(1,46).

Pues bien, el Archiduque – s’Arxiduc, como cariñosamente se le llama en la isla de Mallorca -, huyendo de las intrigas palaciegas y con una inteligencia poco dotada para la astucia y la traición y en cambio muy intuitiva y apta para la investigación y la ciencia inició un aristocrático vagabundeo desplazándose en su velero «Nixe» por las aguas del mediterráneo. Así llegó a la isla de Mallorca. Luis Salvador ya sabía apreciar la belleza del paisaje. Había nacido en la ciudad, Florencia, que cuatrocientos años antes descubriera una nueva realidad para los ojos y un nuevo concepto para la humanidad. Y se quedó encantado con la isla.

A continuación Luis Salvador iba a descubrir para el mundo esa belleza. Y lo realizó a su manera. Posiblemente sin ser plenamente consciente de ello. Die Balearen fue un estudio y una taxanomía de la geología, la flora, la fauna y el paisaje humano balear, fundamentalmente mallorquín a la postre, que se empezó a publicar en 1869.

Él fue el primero que dijo “Se comprende que ningún otro lugar pueda ser llamado tan justa y exactamente como éste : Miramar, pues su grandiosidad deja atrás todos los demás y los detalles de su paisaje no son más que el marco de la gigantesca imagen del mar” (1,84). Sin embargo, se preguntaran vdes, quién puso el nombre de Miramar a esa costa bellísima antes de la visita del que aquí llamamos el descubridor de Baleares?

Pues cierto, el nombre de Miramar de Trieste lo puso nada menos que su propio antepasado el emperador Maximiliano de Habsburgo (1,89).

Allí fue, en una fría noche de enero de 1872. Alojado eventualmente en una vieja torre delante de aquel mar de Tramuntana. La torre de Cant Temp Alemany en Estellencs, donde decidió – ¿soñó? – que Miramar sería suya (1,85).

Porque para el Archiduque, Mallorca no era Mallorca, sino el mar. Paradójicamente, ese mar que para el mallorquín había sido históricamente el origen de la rapiña y la muerte. Un mar despreciado y temido. Y que históricamente ha hecho del mallorquín un ser discapacitado para apreciar la belleza de una isla que es un «mirador de mar». Que sólo con esa mezcla de azules, anaranjados y rojos de sol, cielo y mar adquiere su belleza. Pero que el mallorquín mira hacia adentro. Tierra adentro, hacia el refugio seguro y protegido del centro de la isla.

Descendiente directo de aquel emperador cristiano que loaba Ramón Llull en Blanquerna, tuvo que relacionarse con los que derribaron el antiguo colegio de Miramar – creado por Ramón Llull para el aprendizaje de las lenguas orientales – para sustituirlo por campos de hortalizas entre Valldemosa y Deià.

Un mundo virgen, aislado de influencias foráneas no tanto por la insularidad – que nunca fue un factor de aislamiento sino todo lo contrario, recordemos que en la antigüedad las autopistas circulaban por los mares no por tierra firme – sino por el carácter refractario de sus habitantes.

Carácter que evidencia, como ha ocurrido en otros lugares, un polarización cultural mítica hacia tiempos de gloria pasada, pero ya completamente extinguida. Este fenómeno suele ocurrir con pueblos y culturas de pasado glorioso completamente extinguido pero que constituye por sí mismo y paradójicamente un factor de subdesarrollo. Los habitantes de estas culturas esplendorosas en el pasado, poseen en su inconsciente colectivo el que llamo un «lastre de inmovilidad» que los ancla a ese pasado glorioso e impide el desarrollo futuro y la incoporación de nuevas herramientas culturals y sociales que faciliten el futuro. Esa tendencia se perpetúa fomentada por poderes locales de carácter caciquil y la Iglesia católica que hábilmente explotan esa tendencia a la ignorancia y al rechazo de lo nuevo de la población.

L’Arxiduc fue el primero que rompió ese aislamiento. Y sorprendió al mundo con la descripción de tanta belleza. Entre otros atrajo a Chopin y George Sand y después a millones de turistas. La tendencia inhospitalaria e ignorante de sus habitantes sin embargo no ha cambiado y motivó en su día el rechazo de Chopin y el espeluznante relato “Un invierno en Mallorca” de su amante.

Con un poco de mano izquierda y aceptando como normales algunos ex-abruptos indígenas, se puede disfrutar sin problemas de unos paisajes únicos en el mundo. Yo no puedo olvidar la primera vez que probé la paella en Mallorca. Lo peor no fue que el arroz estaba medio crudo. Lo que me situó al borde de la carcajada fue la explicación “aquí lo hacemos así”.

Hay cosas más graves pero ahora no estamos hablando de mí. Sin embargo no puedo dejar de mencionar una de las que yo llamo entre comprensiva, afectuosa y críticamente «mallorquinadas». Al Archiduque también le gastaron una y muy gorda. Fue la que le costó la vida al ser más querido del Archiduque, por aquel entonces, su secretario personal Vratislao Vyborni. Lo mató una insolación que cogió navegando hacia Palma un 24 de julio. Que murió de una insolación es un decir, la realidad es que lo mató un patrón de llaüt, oficiante de Osiris, que transformó su bellísima nave en la barca del último viaje hacia el Oeste para el pobre Vyborni. Iba a felicitar a su amor mallorquín – Magdalena Nicolau Janer, hija de un cosechero de vinos de Binissalem (1,126) -, en el día de su 19 aniversario…Hoy (27 de agosto de 2014) me he enterado gracias a Manolo Rives que fue otro mallorquín el que hundió la goleta Nixe en unos arrecifes llegando a las costas de Argelia.

Pero volviendo a nuestro tema del paisaje. Escribió s’Arxiduc después de presenciar una corrida en 1868 en la ciudad de Valènciahorrible carnicería, con la que sólo un pueblo decadente puede sentir placer”. Todo no nos parece igual a todos, evidentemente. Y ese pueblo, no era ciertamente decadente como afirmaba el archiduque sino tenía una idea de la fiesta diametralmente opuesta a la suya. Poco tiempo después publicaba Süden und Norden, un ensayo sobre las diferencias entre el norte y el sur quizás para aclararse un poco.

Él, que no fue capaz de entender algunas cosas, nos iba a descubrir otras. Y fue parte de un descubrimiento que provocaría no sólo en Mallorca sino en el mundo entero un fenómeno que hoy consideramos absolutamente normal : el turismo. El turismo que evidentemente no existió siempre. Porque mirar un paisaje y apreciar su belleza no fue siempre algo deseable, ni motivó viaje alguno.

Mallorca fue gracias al Archiduque Luis Salvador posiblemente de los primeros lugares que se beneficiaron de esa nueva moda del siglo XIX y los empresarios turísticos mallorquines los primeros que adaptaron sus empresas a este nuevo negocio. Ahora, aunque muchos lo ignoran, expanden sus negocios hoteleros y turísticos por medio mundo. No en vano fue de Mallorca una de las primeras filmaciones en color que se hicieron de nuestro país. No fue por casualidad.

El placer del paisaje no es sino una reflexión sobre la imagen. O más exactamente sobre la percepción de la imagen. Nuestro cerebro dedica sobre un 60% a la actividad visual, pero hay que admitir, y seguramente todos, estaremos de acuerdo, que la imágen la empezamos a ver en la escritura, en la literatura. Es decir, originalmente no son los pintores, ni los fotógrafos, mal que nos pese a los artistas, los que abren las ventanas de los ojos a nuevas percepciones o perspectivas y transforman y amplían nuestra capacidad de percepción de la imagen, sino los escritores, los novelistas, los ensayistas, y más a corto plazo, las sugestivas descripciones de los libros de viajes. Como si quisieran recordarnos que en su origen esta letras, querido lector o lectora, que tienes antes los ojos, también fueron imágenes, más tarde ideogramas y finalmente símbolos de las realidades visuales. O como si quisieran recordarnos que para apreciar la belleza exterior hay que crear primero la belleza interior, la sensibilidad, ese sentido de la estética que no es otro que el sentido de la ética.

No en vano fue Zola una de los primeros en saber apreciar la belleza del paisaje (Nota2). También Rushkin, otra gran escritor y crítico de arte lo hizo.

Yo llamaría a Turner (1777-1851), Constable (1776-1832) y a los de Barbizon sencillamente paisajistas. Ellos fueron los primeros paisajistas allà por la mitad del siglo XIX. Y Turner y Constable los primeros de los primeros. Turner y Constable mucho más importantes en la historia de la pintura de lo que estamos acostumbrados a considerarlos. Ellos supieron mirar primero y pintar después el paisaje.

Posiblemente, querido lector, querida lectora, estará pensando en Rubens y se preguntará : ¿Cómo puede decir este ignorante que el paisaje los descubrieron Tuner y Constable? ¿Cómo puede decir que el paisaje de Mallorca lo descubrió para toda la humanidad el Archiduque Luis Salvador? Pues lo piensan con mucha razón pues el paisaje no se descubrió en el siglo XIX para la pintura ni para nosotros. El paisaje ya lo pintó magistralmente Rubens

Paisaje con carreta al atardecer

Pedro Pablo Rubens, 1635, Paisaje con carreta al atardecer.

o de Jan Van de Capelle, un perfecto desconocido, vale,

Jan Van de Capelle, Mar en calma.

Jan Van de Capelle, Mar en calma.

o Jacob Van Ruisdael

Jacob Van Ruisdael, 1652, Mar picada junto a un espigón.

Jacob Van Ruisdael, 1652, Mar picada junto a un espigón.

del que Turner hace la siguiente interpretación

Turner, 1827, Port Ruisdael.

Turner, 1827, Port Ruisdael.

¿Qué quiere decir esto? Vemos que en el siglo XVII ya existía lo que yo afirmo que se inventó en el XIX. La respuesta no puede ser igualmente más sencilla : Contrarreforma y  Neoclasicismo acabaron con ese paisaje -y más y más – que el Renacimiento había empezado a descubrir (8). Doscientos años de Contarrreforma, Neoclasicismo, Nazarenos, Prerrafaelitas, etc. etc. acabaron con aquello que Leonardo explicaba a sus contemporáneos en su Tratado de Pintura y que Carlos de Haes reclamaba en su discurso de entrada en la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando en 1816.

 

NOTAS .-

Nota 1 .-
Y me complace también y muy especialmente añadir esta nota, ya disfrutando de la obra de la naturaleza en Mallorca sobre el discurso de investidura del escritor mallorquín Guillem Fontera en su ingreso como académico de la Real Acadèmia de les Belles Arts de San Sebastià en Palma de Mallorca,- 07.10.2011-, bajo el título El paisatge, una construcció cultural que tuve la suerte de escuchar en directo.

Nota 2 .-

“Desde el punto de vista estético, tanto Zola como Ruskin eran partidarios de una renovación que rescate el arte de la mediocridad a la que le habían condenado las sociedades burguesas de sus respectivos países. Ambos detectaron un inicio de cambio en el paisajismo pictórico –Constable y Turner en Inglaterra, y la escuela de Barbizon en Francia- el primero en recuperar escenas “reales” y cotidianas–”naturalistas”, las llama Ruskin- captadas fuera del taller, ajenas a cualquier idealización o cualquier convención.

Nos paysagistes ont franchement rompu avec la tradition. […] Le paysage classique est mort,

tué par la vie et la vérité.

Personne n’oserait dire aujourd’hui que la nature a besoin d’être idéalisée, que les cieux et les

eaux sont vulgaires, et qu’il est nécessaire de rendre les horizons harmonieux et corrects, si l’on veut

faire de belles oeuvres. […] la foule […] a déjà admis les vérités de la campagne, les paysages contenant de vraies maisons et de vrais arbres. (Zola, 1868)

(Turner)… se dedicó a pintar el paisaje natural de celajes, montañas y lagos, que hasta entonces

no había sido siquiera ensayado. […] Turner era igualmente grande en todos los elementos del

paisaje […] y sobre él […] ha sido fundado el paisaje moderno.

[…] nadie antes de Turner, levantó el velo de la naturaleza […] (Ruskin, 1851: 254-255)”(7).

Nota 3 .-

El paisaje es el último de los grandes géneros en consolidarse. La crítica moderna sitúa su nacimiento en el pleno barroco romano. Sin embargo ya se podía preciar su importancia en el fondo del políptico El cordero místico de gant, de Jan Van Eyck (1432), donde pueden identifiocarse multitud de especies arbóreas; o en las tablas de Patinir (1480-1524) conespectaculares paisajes donde las figuras son casi como una excusa. (…) En Roma se funden dos tradiciones, la delpaisaje italiano, con ruinas clásicas, de los Carraci y la de los paisajistas nórdicos, de la cual los franceses Nicolas Possin (1594-1665) i Claude Gellée(1600-1665) seran los grandes maestros de la ciudad eterna. (…)A pesar dela introducción de elementos topológicos y botánicos de gran realismo, nodejan de ser paisajes de invención alejados de lo natural. Habrá que esperar hasta finales del s. XVIII, con Caspar David Friedich (1774-1840), Joseph M. William Turner (1775-1851) y John Constable ( 1776-1837), cuando el paisaje se libre de excusas mitológicas, de ruínas, de figuras…para centrarse en el espectáculo de la naturaleza.” (Naturalia, Texto presentación de la exposición en el Museo de las Bellas Artes san Pío V en València)

Nota 4 .-

Un gran paisajista y personaje central en la Historia del arte en Inglaterra Thomas Gainsborough, creyó que todos iban a disfrutar del paisaje como lo hacía él. Pero se equivocó. Sus paisajes no se vendían y tuvo que regresar al retrato.

In 1746, Gainsborough married Margaret Burr, an illegitimate daughter of the Duke of Beaufort, who settled a £200 annuity on them. The artist’s work, then mostly consisting of landscape paintings, was not selling well.” (wikipedia)

 

Bibliografía .-

1.-March, Juan, S’Arxiduc, Olañeta, ed., Palma de Mallorca.
2.- Revista Descubrir el Arte, año XII, nº 150, agosto de 2011, pp. 22-28.
3.- Salvador, Luis, Lo que sé de Miramar y Somnis d’estiu ran de mar, Rondalles de Mallorca y Epistolari (cartas a J.Verdaguer y M.Costa y Llobera) en Obres completes, Ed. Selecta, 1951 (Biblioteca Selecta, 88); en 8º; pp. 280, (4).
4.- Ferrá, Bartolomé, 1948, El Archiduque errante, Muntaner y Simón, BCN.
5.- Salvador, Luis, Las Baleares descritas por la palabra y el grabado, trad. y prol. de José Sureda y Blanes, Mossén Alcover, 1954-1965; en 4º.

6.- The invention of the landscape ca. 1500: on the trail of a contemporary of Hieronymus Bosch, Wallraf-Richartz-Museum & Fondation Corboud, Obenmarspforten, Germany.

.7.- Naturalismo y prerrafaelismo, Veloso, Isabel, UAM, Dep. de Filología Francesa.

8.- De la pintura de paisaje antigua y moderna, Discurso de Carlos Haes con motivo de su ingreso en la Real Academia de San Fernando el 26 de febrero de 1860.

Advertisements

About xiscobernal

Artist&Art History Student.
This entry was posted in Archiduque Luis Salvador, Die Balearen, Mallorca, Roma : Naturaleza e Ideal. 1600-1650. Patinir, Uncategorized and tagged , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s